La justicia y las leyes ante los tests de paternidad
November 26, 2009
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Si bien un análisis puede conducir con un 99.9% de certeza a que un hombre es el padre de un cierto niño, hay que tener en cuenta que la inclusión la determinan los jueces, no los peritos. Los magistrados son quienes tienen argumentos y elementos que los peritos no conocen.
Un juicio no se basa exclusivamente en lo que dice el técnico, es el juez el que finalmente tiene que poner la firma y decir sí o no. El perito sólo se limita a dar porcentajes de inclusión.
Más allá de la precisión de un test de paternidad, finalmente el que decide es el juez.
Cómo se realiza un test de paternidad
November 26, 2009
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En Estados Unidos y muchos otros países del Primer Mundo se estima que el porcentaje de ilegalidad de paternidad -es decir, de padres que no son los padres- ronda el 15%. Es mucho más de lo que comúnmente se cree. Por otro lado, en Argentina, si bien no hay estadísticas, se sabe que la cifra es más o menos la misma. No es de sorprender, entonces, que también sean frecuentes los llamados “test de paternidad”, una herramienta que nos da la medicina moderna para poder conocer con precisión suficiente si un hombre es o no el padre de un cierto bebé, niño, adolescente o adulto.
La precisión para determinar paternidad fue evolucionando con el tiempo en la medida que se fueron encontrando sistemas cada vez más sofisticados. Al principio, la determinación de si un padre era el padre verdadero de un determinado niño se basaba judicialmente en similitud física, lo que daba un enorme margen de error. Posteriormente, se comenzaron a usar los grupos sanguíneos y en especial algunos grupos sanguíneos menos frecuentes. Sin embargo, la precisión no era justamente el punto fuerte de este método de comparación.
En general, y casi se podría dar como una regla de la genética molecular: “la esencia para obtener exactitud en los tests para comprobar paternidad se basa en que lo que uno analice sea pasible de mucha variación”. ¿Qué quiere decir esto? Cuanto más rara sea una característica, mayor valor de identificación tiene. No es lo mismo buscar una persona que tenga estatura normal, ojos negros y pelo castaño, que buscar un rubio, alto y de ojos grises.
La idea de estos tests de paternidad, como son de identificación, es encontrar la característica más difícil de encontrar por doquier, en particular, hallar un elemento cuyo valor sea idéntico entre padres e hijos y no entre otras dos personas cualesquiera. Los grupos sanguíneos dan muy poca variedad (A, B, AB o 0, y el RH) y confieren, por tanto, poca variación. No representan un índice confiable como para poder afirmar “éste es el padre”. Por otra parte, como factores de exclusión tienen mucho valor. Existen combinaciones de grupos sanguíneos que dan seguridad de que un hombre no puede ser “el padre de”:
- Un niño del grupo A, por ejemplo, no puede ser hijo de una madre de grupo 0 y de un padre de grupo 0.
- Al revés, en cambio, dos padres de grupo A sí pueden tener un hijo de grupo 0.
- Conclusión: Claramente, la variación que ofrecen es escasa. Como elementos de exclusión, los grupos sanguíneos sí son poderosos pero para incluir (afirmar que un padre es el padre real) tienen poco valor.
Posteriormente se empezaron a usar unos componentes de nuestro sistema inmunológico, conocidos como antígenos de histocompatibilidad, que sí tienen mucha variación. El sistema basado en estos elementos que tienen gran similitud entre padres e hijos y no así entre dos personas cualesquiera, lo desarrolló un francés llamado Tusaud. El comparar antígenos de histocompatibilidad resultó en un mucho mejor método que aquellos mencionados anteriormente y que era con lo que se contaba hasta ese momento.

